reconoce sus orígenes

Integración racial: ¿Una utopía?

Publicado: 2010-08-05

Arturo nos escribe desde su blog!:

"Los temas centrales abordados en mi blog son la identidad e integración, dos conceptos que siempre están interrelacionados como se mencionó en el anterior artículo (Reflexión inicial). Esta vez quiero hablar acerca de la integración racial; para esto empezaré con una pregunta quizá muy polémica ¿somos racistas? La respuesta es muy personal, por tanto muy subjetiva y quizá no todos reconozcamos que en algún momento hayamos tenido alguna conducta racista hacia nuestros semejantes.

Si nos remitimos a un pasado no muy lejano, siglo XIX y XX, podemos observar un panorama un tanto común en toda Latinoamérica. Salíamos de una época de subyugación, de sometimiento a cargo de pueblos europeos que después de la conquista instalaron sus colonias aquí. La independencia que tuvo antecedentes tempranos en el siglo XVIII, se fue consolidando en el XIX y cual plaga se fue propagando en el resto del continente dando paso a las nuevas repúblicas.

En todas ellas había un resentimiento, un rechazo y una negación al pasado cercano, es decir al español. La ya consolidada "nación criolla", conformada por descendientes de españoles, los comúnmente llamados españoles americanos, poco a poco fueron buscando rasgos propios que los identifiquen como grupo social y más adelante como nación, diferente a la península. No querían ser españoles pero tampoco querían ser indígenas, ni relacionarse con cualquier otra casta. Querían que esa independencia se manifestara en todos los campos, pero sin embargo siguieron manteniendo los sistemas de castas y relegando a los indígenas y negros. Es decir, más de lo mismo, seguían utilizando parámetros segregacionistas propios de los españoles.

Algunos conservadores prefirieron irse de las colonias y regresar a Europa, por fidelidad al antiguo régimen. Otros pensaron que América era su tierra y que aquí debían quedarse. La mayoría de criollos eran esencialmente racistas, la segmentación social y racial se fue afirmando más y más.

Pronto surgieron representantes que consideraban que el atraso que caracterizaba a América era producto de la presencia y el cruce de razas inferiores que en su gran mayoría contribuían al estado de "barbarie". La única solución era exterminarlos o de lo contrario relegarlos. Algunos propusieron que mediante la educación, los indígenas podían incluirse en la sociedad.

Sin embargo, la postura que se impuso fue la que postularon algunos representantes de la élite americana. Ellos propusieron el fomento de la migración europea, no española, que de algún modo "blanqueara" a la sociedad americana, considerando que la raza blanca era superior al resto. Así durante fines del siglo XIX e inicios del XX, especialmente entre 1880 y 1914, se produjeron las más importantes migraciones a países como Perú, Argentina, Chile, Brasil, México, Uruguay entre otros. Germanos, franceses, italianos, ingleses, portugueses, sirios y libaneses fueron los principales "colonos" que llegaron a estas partes del continente, con el único propósito : "blanquear" y europeizar a las sociedades americanas.

En Argentina representantes como Sarmiento y Alberdi, se caracterizaron por su marcado pensamiento eurocéntrico. Alberdi decía:“en América todo lo que no es europeo, es bárbaro; no hay más división que ésta : primero el indígena, es decir el salvaje; segundo, el europeo, es decir nosotros”.

¿Y el indio, y el negro? o.O

Aparece una voluntad de ocultar estos componentes de la sociedad americana que existían desde los primeros momentos del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo. Se presentó la urgencia de proponer el exterminio del indígena y el ocultamiento del negro, como representantes de la barbarie que componían parte de la realidad americana.

Para Sarmiento la instrucción sola no sería suficiente para sacar a la Argentina de su barbarie; se requería una real infusión de genes blancos, representantes de la civilización, de lo urbano. Barbarie era el resto y para conseguir el progreso, la Argentina debía borrar o destruir lo bárbaro que había en su seno. Se trataba de ser o no salvaje, y para no ser salvaje era necesario civilizar, ¿cómo civilizamos? a través de la migración europea.

Vemos que durante este tiempo no se podía hablar de "integración racial" bajo ninguna modalidad, jamás una integración que incluyera al negro y al indio. En vez de eso se puede apreciar una desintegración social, cultural y sobretodo racial.

Argentina lo logró. Actualmente la mayoría de la población argentina son de raza blanca, descendientes de estos migrantes europeos, en su mayoría italianos. En nuestro país, no se consiguió, pues la población negra e indígena era mucho mayor que en el resto de América, por haberse desarrollado aquí una inmensa variedad de culturas autóctonas y el grandioso Imperio de los Incas y más adelante por constituir un punto importante para la comercialización y trata de esclavos negros. México comparte la misma realidad.

Hoy en pleno sigo XXI, estos planteamientos no nos son del todo ajenos. El racismo sigue presente, camuflado bajo distintas modalidades. El Perú, decía el historiador José Antonio del Busto Duthurburu, es un país mestizo por donde se lo mire. Somos un crisol de etnias, de razas. Estas diferencias raciales han generado continuas discordias y conflictos sociales, provocando la marginación, la discriminación y el relego de muchas personas de color, de rasgos indígenas o afroamericanos.

¿Es esto algo coherente con nuestros tiempos? ¿nos hace más bacanes el "negrear" o "cholear" al resto?

Evidentemente creo que si no somos capaces de reconocernos a nosotros mismos, nunca nos integraremos y por tanto los conflictos sociales irán en aumento y la integración será cada día algo más utópico. En nuestro país - existe un dicho popular - quien no tiene de inga tiene de mandinga. Quiere decir que todos estamos mezclados: cholos, criollos, mestizos, indios, chinos, blancos; los de la costa, sierra y selva. Todos somos productos de un cruce de razas que no viene de ahora, sino de años atrás: de los abuelos de nuestros abuelos.

Pues bien, esa es nuestra realidad, no podemos cambiarla, debemos aprender a aceptarla para caminar juntos por un mismo sendero, que nos conduzca al éxito de nuestro país. Sería algo retrógrado y hasta cierto punto "ignorante" retomar las posturas de Sarmiento o Alberdi y seguir pensado que esa diferencia racial es el problema de nuestras naciones. El problema de nuestras naciones es la falta de integración e identidad con los nuestros y lo nuestro, esa integración e identidad implica respeto, honestidad, amor y solidaridad. He ahí la importancia de conocernos para saber quiénes somos y a dónde vamos. Brasil es nuestro mejor referente.

Si alguna vez hemos sido racistas, pongámonos a pensar en lo ridículo que se nos ve. Seamos más humanos y valoremos a las personas por su esencia, por sus capacidades, por su entrega y no por su color de piel. El racismo no nos conduce a nada bueno, al contrario nos regresa varios siglos atrás. Nuestra riqueza étnica es eso, RIQUEZA, ningún otro país es tan rico como el nuestro. Valoremos eso y seamos más gente, aprendamos a tratar a todos los peruanos por igual y a no hacer de la integración racial un tema utópico.

Te invito a hacerlo y a ser parte del cambio, por un Perú más justo e integrado con mejores y mayores oportunidades para todos."

Arturo Lavalle.

Historia y Gestión Cultural - Universidad de Piura.


Escrito por

Grupo Convergencia

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